Por qué construí Pensio

Por qué construí Pensio

Estaba leyendo una entrada vieja de mi diario cuando sentí algo y no tenía un nombre para ese sentimiento. No era nostalgia exactamente, era más como cruzarte en la calle con una versión pasada de ti mismo y darte cuenta de que has estado cargando algo que esa persona dejó atrás, sin siquiera saberlo.
La entrada era de hace tres años. Apenas recordaba haberla escrito. Y al leerla, entendí algo sobre cómo tomo decisiones que nunca había podido poner en palabras en voz alta.
Ese momento fue la razón por la que construí Pensio. Pero me costó un rato llegar hasta ahí.

Años de mi vida en una carpeta

Empezó con una curiosidad medio terca. Quería tenerlo todo en un solo lugar, así que hice el trabajo aburrido, lento y un poco obsesivo de convertir las más de 400 entradas a Markdown. Distintos formatos, distintas apps, distintas mañas de exportación. Me llevó un buen rato. Pero al final lo tenía: años de mi vida, guardados en una sola carpeta, en un formato que era mío.

Después empecé a leer algunos de los archivos viejos. Daba gracia ver las preocupaciones de esa época, cosas que ahora parecen tan pequeñas que ni siquiera las recordaba. Pero también mi forma de pensar para resolver algunas de ellas.

Era como mirar una foto analógica que olvidaste que habías tomado. No como las miles de fotos digitales que curas y filtras, más bien como una toma cruda de hace años, donde capturaste algo real sin pensarlo. Algunas entradas me removieron bastante al leer sobre momentos difíciles, conflictos, gente que conocí y muchas versiones pasadas de mí mismo.

Los archivos estaban ahí. Pero el entendimiento sobre sentimientos, lugares y personas específicos no.

Por qué las soluciones obvias no funcionaron

Lo primero que intenté era lo obvio: pegar algunas entradas en una IA local y preguntarle qué patrones notaba. Podía resumir lo que yo había escrito, pero las respuestas muchas veces no tenían sentido. Le preguntaba por metas que me había puesto y solo juntaba pedazos de texto al azar sin entender el contexto de ninguno de ellos.

Así que empecé a leer sobre RAG, Retrieval-Augmented Generation, la técnica que te deja apuntar una IA a un conjunto de documentos y hacerle preguntas. Sonaba exactamente a lo que necesitaba.

Fue un desastre.

RAG está pensado para bases de conocimiento tipo preguntas frecuentes. Tienes una pregunta y encuentra el fragmento de texto que la responde. Pero las entradas de un diario no funcionan así. Son emocionales, no lineales, llenas de contexto que vive entre entradas en vez de dentro de una sola. Cuando preguntaba "¿cómo me sentía respecto a mi trabajo el año pasado?", el sistema me traía tres entradas al azar que por casualidad contenían la palabra "trabajo", escritas con años de diferencia sobre cosas completamente distintas.

RAG no entiende que dos entradas sobre la misma persona, escritas con seis meses de diferencia, están conectadas. No te entiende a ti. Solo encuentra texto que se parece y cruza los dedos.

Sabía que necesitaba algo distinto.

El momento en que de verdad funcionó

Empecé a construir un pipeline. Feo, improvisado, nada que otra persona pudiera usar, pero era solo para mí.

En vez de vaciar las entradas en una base de datos y cruzar los dedos, primero leía cada entrada con una IA y extraía significado estructurado: emociones, intensidad, temas, personas mencionadas, si estaba reflexionando sobre el pasado o ansioso por el futuro. Después guardaba eso junto al texto crudo, armando algo como un grafo donde podía navegar entre las entradas y sus conexiones.

Una vez que los datos estaban estructurados, podía enseñarle a una IA a navegar mi diario, no solo a buscar en él. Podía preguntar "¿sobre qué escribo siempre antes de una decisión difícil?" y de verdad podía razonar a través de mi historia. Eso era lo que buscaba desde el principio, no un buscador para mi diario, sino algo que entendiera las conexiones entre mis emociones, mis decisiones y las personas en mi vida.

La primera vez que funcionó de verdad, pregunté algo como: "¿Alguna vez me había sentido así antes sobre este tema?". Me respondió con una entrada de dos años atrás, hizo una conexión emocional que yo mismo no había visto, y me señaló las fuentes para que pudiera verificarlo. Me eché para atrás en la silla y me quedé mirando la pantalla un momento.

Los momentos de descubrimiento siguieron llegando. Contradicciones que nunca había notado. Cosas en las que creía con fuerza un año y que para el siguiente ya había abandonado sin darme cuenta. Patrones alrededor de personas específicas, temporadas específicas, tipos de decisiones específicos. El diario ya no era solo un registro. Se sentía como algo a lo que podía volver a entrar, y seguir descubriendo más de mí mismo.

Construirlo para otras personas

Por un tiempo, fue solo mío. Una colección de scripts que funcionaban de maravilla para una sola persona y que habrían sido incomprensibles para cualquier otra.

Después se lo mostré a algunas personas, con cuidado, porque no iba a compartir 400 entradas privadas. Mi pareja fue la primera. Su reacción me dijo que esto no era solo para mí. Algunos amigos tuvieron la misma reacción, y unos cuantos se convirtieron en los primeros beta testers. Ver a otras personas tener sus propios momentos de descubrimiento, sobre sus propias vidas, sus propios patrones, sus propias versiones pasadas, dejó claro que valía la pena construirlo bien.

Así que tomé una decisión: hacerlo como se debe. Construirlo como una app de verdad, con una interfaz real y una privacidad que yo pudiera defender.

Lo construí para resolver mi propia curiosidad sobre mí mismo, y mientras más afinaba la forma en que la IA navega las conexiones de un diario, no como documentos sino como una vida, más me daba cuenta de que también podía ser útil para muchas otras personas.

Si me ayudó a entender años de mi propia historia, creo que puede ayudar a otros a entender la suya.


Pensio es gratis para probar. Tu diario ya sabe cosas que has olvidado. Solo necesitas una manera de preguntar.

Comparte este post

¿Te gustó este post?

Recibe nuevos artículos sobre llevar un diario, inteligencia emocional e insights de IA directo en tu bandeja de entrada.

¿Listo para entender tu diario?

Empieza gratis. Sin tarjeta de crédito.

Empieza gratis